Lo que ha pasado en Palma

>> miércoles, 2 de diciembre de 2009


El reciente proceso electoral en Palma nos ha dejado una clara lección: la militancia no tiene la intención de seguir a sus líderes. ¿Que habría pasado si la cúpula del PP balear, incluyendo a Bauzá, no hubiesen apoyado tan descaradamente a Tito Fiol? ¿Cual habría sido el resultado si desde Génova no se hubiese intentado liquidar la candidatura de Rodríguez? Nunca lo sabremos, y precisamente por ello me aventuro a afirmar que el resultado hubiese sido, sin duda alguna, distinto.

Pero, ¿que pasó el otro día en Palma?

Ninguno de los dos candidatos apasionan. Ninguno mueve masas. Pero la militancia, ya que podía, aprovechó la ocasión para decir simple y llanamente 'no' a la cúpula. No hay más lecturas. No hay un background ideológico en Rodríguez ni un ápice de renovación o ¿refundación? en aquel Fiol cómplice del esperpéntico sistema educativo balear. ¿Que hay del catalanismo campante?¿Que hay de ese 44% de abandono escolar?

No nos engañemos. En el parchís del PP balear solo un color juega con normas. La ficha roja no quiere llegar a la meta, sino mantenerse en el juego en una vertiginosa persecución contra un jugador en concreto, el que juega con normas, el que no debe ganar. Si se la zampa cree que ya ha ganado. La ficha verde va a lo suyo, aplicando en este tablero las reglas del ajedrez o el risk que son más exóticas y exógenas. La ficha amarilla se conforma con estar, porque eso es lo que ha hecho siempre. Pero es que además, señores y señoras, los dados están trucados.

La Palma de Rodríguez es una cobaya política, un experimento sociológico, una labor de topografía que desvela que hay una corriente subterránea en sentido contrario al que marcan las señales en la superficie. Esa corriente está ahí y es fuerte, madura y capaz. Esa fuerza humana ha ido creciendo paulatinamente desde que en el verano de 2008 Carlos Delgado nos contase lo que nadie nos había contado antes y escandalizase a las élites con la revolucionaria idea de que las cosas se pueden hacer de otra manera. Después de agitar tantas conciencias, no puede permitir que esa corriente que afloró en Palma por un descuido del aparatchik vuelva a ser sepultada bajo el hormigón.

Y esto es lo que pasó el otro día en Palma.





1 comentarios:

Sara 4 de diciembre de 2009, 0:01  

Pues si, eso es lo que paso.

Somos muchos, más de los que ellos imaginan, creemos en él y es que hace tanto, tanto tiempo que andabamos tan desilusionados, sin rumbo y rodeados de tanto mangante que hoy por hoy Carlos Delgado representa, y hablo por muchos,lo que fue el PP original, principios que a los inamovibles, eso se creen, les traen al pairo y es que Sres...la poltrona es mucha poltrona...

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