La recta final

>> domingo, 28 de febrero de 2010

Faltan seis días para hacer historia o no. El próximo sábado, a estas horas, el de aquí puede ser un PP pionero y envidiable o un PP igual, sin cambios. Sabemos que la candidatura oficial defiende ahora lo que rechazaba hace unas semanas. Sabemos que incluso ahora promete lo que antes aborrecía. No nos preocupa, sabemos también que su credibilidad es cuestionable. Sabemos que dicen que lo que más les importa es la 'unidad', etérea e impalpable, indefinida y sospechosa, pero insistente y machacona. Sabemos que en la cartelería destacan dos palabras: ideas y coraje, y sabemos que de ambas carecen. Las ideas son las que desecharon cuando gobernaron y excluyeron en 2008, y el coraje es el que les faltó para plantar cara a los corruptos, a los propios y a los extraños, para renovar el partido y para defender nuestros principios. A seis días de la cita con las urnas sabemos que no se atreven a mentar el cambio porque saben que yendo de la mano de Estarás, Cañellas, Rodríguez, Fiol, Rotger el afiliado puede sentirse, y con razón, insultado. Todo esto es suficiente para saber que si de la candidatura oficial dependiese, el día siete de marzo todo seguiría igual. El partido estaría en manos de los cada vez más poderosos jefes locales, los pactos humillantes con UM serían el pan nuestro de cada día, las ambigüedades en cuestiones de identidad nuestra constante y el catalanismo camparía a sus anchas en unas islas en las que en nombre de la moderación y la unidad seguiríamos igual. Y seguir igual es ir a peor. Lo sabemos porque ya ha pasado.

Pero como el día seis vencerá la candidatura de los afiliados, la candidatura de Carlos Delgado, moderación dejará de ser sinónimo de miedo y unidad no significará seguidismo ciego. Y el día siete el Partido Popular volverá a ser lo que nunca debió de dejar de ser. Ya no será el partido de los barones, ni el partido del punto cat. No será una organización en la que manden politisaurios de los años ochenta ni de aquellos quienes no se atreven a defender lo balear por miedo a enfrentarse a los catalanistas. No será este un partido regionalista ni el partido de Maria de la Pau, no se ansiará el poder por encima de todas las cosas y al precio que sea. El día siete será el día en el que los afiliados tomen el mando, lleven las riendas y sientan que por fín, y ya era hora, la militancia y el partido avanzan en la misma dirección. Solo ese será el día en el que el Partido Popular podrá mirar a los ojos del militante y el militante podrá defender sin vergüenza las siglas del PP. Y solo entonces ganaremos las elecciones.

2 comentarios:

Anónimo,  1 de marzo de 2010, 8:40  

Carlos, eres un gran presona, honesta y muy valiente. Sólo el atreverte a luchar contra el aparato para defender tus ideas ya te honra y te da muchísima más credibilidad que tu contrincante.

¡Espero que ganes y tu proyecto pueda hacerse realidad!

Anónimo,  2 de marzo de 2010, 10:10  

Carlos Delgado ya ha ganado el Congreso, porque sólo él defiende ideas, principios y valores.

Ánimo y mucha suerte (y participación) el día 6.

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